{"id":26822,"date":"2021-12-08T17:58:54","date_gmt":"2021-12-09T01:58:54","guid":{"rendered":"https:\/\/orato.world\/2021\/12\/08\/rostro-de-la-violencia-de-genero-en-kenia-recuerda-el-ataque\/"},"modified":"2023-01-23T23:39:00","modified_gmt":"2023-01-24T07:39:00","slug":"rostro-de-la-violencia-de-genero-en-kenia-recuerda-el-ataque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/orato.world\/es\/2021\/12\/08\/rostro-de-la-violencia-de-genero-en-kenia-recuerda-el-ataque\/","title":{"rendered":"Rostro de la violencia de g\u00e9nero en Kenia recuerda el ataque"},"content":{"rendered":"<div class=\"lets-info-up-wrap  lets-info-up--right lets-info-up--m-1 lets-info-up-skin-1 lets-info-up--side\">\t\t\t<div class=\"lets-info-up\">\r\n\t\t\t<div class=\"lets-info-up-fi\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"202\" height=\"202\" src=\"https:\/\/orato.world\/wp-content\/uploads\/JM-Headshot.jpg\" class=\"attachment-lets-info-up-d1 size-lets-info-up-d1\" alt=\"Jackline Mwende\" srcset=\"https:\/\/orato.world\/wp-content\/uploads\/\/JM-Headshot.jpg 202w, https:\/\/orato.world\/wp-content\/uploads\/\/JM-Headshot-100x100.jpg 100w, https:\/\/orato.world\/wp-content\/uploads\/\/JM-Headshot-150x150.jpg 150w, https:\/\/orato.world\/wp-content\/uploads\/\/JM-Headshot-70x70.jpg 70w\" sizes=\"auto, (max-width: 202px) 100vw, 202px\" \/><\/div>\t\t\t<div class=\"lets-info-up-block-wrap\">\r\n\t\t\t\t<div class=\"lets-info-up-block lets-info-up-meta-block\"><div class=\"lets-info-up-meta-title lets-info-up-pretitle font-h\">PROTAGONISTA<\/div><div class=\"lets-info-up-meta-content lets-info-up-title font-b\"><strong>Jackline Mwende, <\/strong>de 30 a\u00f1os, sobrevivi\u00f3 a un feroz ataque de su ex esposo Stephen Ngila en 2016. La dej\u00f3 con las dos manos amptudas y cortes severos en la cara y la cabeza.<br><br>En febrero de este a\u00f1o fue <a href=\"https:\/\/www.k24tv.co.ke\/news\/jackline-mwendes-husband-to-serve-30-years-in-jail-30688\/\">condenado a 30 a\u00f1os de prisi\u00f3n <\/a>por el intento de asesinato..<br><br><a href=\"https:\/\/edition.cnn.com\/2016\/08\/04\/africa\/kenya-jackline-mwende-hands\/index.html\">El ataque se torn\u00f3 p\u00fablico y gener\u00f3 indignaci\u00f3n entre la comunidad<\/a>, los funcionarios gubernamentales y los activistas por los derechos de la mujer y la violencia de g\u00e9nero.<br><br>Adem\u00e1s de convertirla en residente permanente, la <a href=\"https:\/\/merck-foundation.com\/our-programs\/Merck-Foundation-More-Than-a-Mother\">Fundaci\u00f3n Merck<\/a>, a trav\u00e9s de su programa More Than a Mother, tambi\u00e9n comenz\u00f3 un negocio para Mwende para que ella pueda mantenerse a s\u00ed misma.<\/div><\/div><div class=\"lets-info-up-block lets-info-up-meta-block\"><div class=\"lets-info-up-meta-title lets-info-up-pretitle font-h\">CONTEXTO<\/div><div class=\"lets-info-up-meta-content lets-info-up-title font-b\"><strong>Violencia de g\u00e9nero:<\/strong> seg\u00fan el <a href=\"https:\/\/gvrc.or.ke\/facts-about-gbv\/\">Centro de Recuperaci\u00f3n de Violencia de G\u00e9nero del Hospital de Mujeres de Nairobi<\/a>, aproximadamente el 33% de las mujeres kenianas ha experimentado un episodio de violencia sexual antes de cumplir los 18 a\u00f1os, y entre el 39% y el 47% de las mujeres kenianas experimentan violencia de g\u00e9nero en su vida, entre las tasas m\u00e1s altas del mundo.<br><br><a href=\"https:\/\/www.who.int\/news-room\/fact-sheets\/detail\/violence-against-women\">La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS<\/a>) estima que el 30% de las mujeres en todo el mundo han sufrido violencia f\u00edsica y \/ o sexual por parte de su pareja \u00edntima.<\/div><\/div>\t\t\t<\/div>\r\n\t\t\t<\/div>\r\n\t\t<\/div>\r\n\t\t\n\n\n<p>MACHAKOS, Kenia \u2014 Cuando me cas\u00e9 con Stephen Ngila en 2009, nunca imagin\u00e9 que mi nueva uni\u00f3n llena de esperanza alg\u00fan d\u00eda me convertir\u00eda en el rostro de la violencia dom\u00e9stica en Kenia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-the-early-years-were-peaceful\"><h2>Los primeros a\u00f1os fueron pac\u00edficos<\/h2><\/h2>\n\n\n\n<p>Al igual que muchas otras mujeres reci\u00e9n casadas, esperaba ansiosamente tener un hijo de mi propia carne y sangre. Desafortunadamente, cinco a\u00f1os despu\u00e9s, no hab\u00edamos realizado ese sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante nuestros primeros a\u00f1os de matrimonio, mi esposo era un muy buen hombre. \u00c9l era un iba a la iglesia. Viv\u00edamos felices juntos como marido y mujer en una casa de tres habitaciones en la ciudad de Masii.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi esposo, que entonces trabajaba como sastre, incluso abri\u00f3 un peque\u00f1o negocio para m\u00ed, en el que sol\u00eda vender peque\u00f1os art\u00edculos como leche, az\u00facar, sal, hojas de t\u00e9 y harina de ma\u00edz. Todo fue en un esfuerzo por conseguir algunos chelines extra para asegurarnos de darles a nuestros hijos una vida digna cuando vinieran.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero despu\u00e9s de cinco a\u00f1os, mis suegros comenzaron a presionar y juzgar; me culparon por negarme deliberadamente o por no poder darles nietos. La familia de mi esposo dir\u00eda que su hijo se cas\u00f3 con un pr\u00f3jimo que solo es capaz de comer e ir al ba\u00f1o. Comenzaron a presionarlo para que se casara con otra mujer que pudiera darle hijos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><h2>El principio del fin<\/h2><\/h2>\n\n\n\n<p>En 2014, sent\u00ed que ya era suficiente. Decidimos buscar consejo m\u00e9dico en el Hospital de Nairobi sobre nuestra incapacidad para concebir, solo para descubrir que mi esposo era la raz\u00f3n de nuestra falta de hijos. Estaba impotente. Pero no todo fue tristeza y fatalidad; el m\u00e9dico le aconsej\u00f3 que acudiera a la cl\u00ednica para que pudieran empezar a intentar solucionar el problema.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese fue el g\u00e9nesis de nuestras guerras dom\u00e9sticas. Cuando le recordaba que deb\u00eda ir a la cl\u00ednica, lo descartaba y exig\u00eda que cambi\u00e1ramos de tema. Otras veces promet\u00eda ir, pero luego cambiaba de opini\u00f3n. Nunca asisti\u00f3 ni una sola vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Este problema era como una bomba que se hab\u00eda alojado en nuestro matrimonio, lista para explotar. La situaci\u00f3n empeor\u00f3, hasta el punto de que sigui\u00f3 bebiendo en juerga solo para olvidar el desaf\u00edo que colgaba de su hombro. Mi esposo se volvi\u00f3 irresponsable. Todo el dinero que ganaba lo canalizaba a la bebida. Se volvi\u00f3 brutal y, en algunas ocasiones, nuestras discusiones se volvieron violentas. Varias veces llam\u00e9 a nuestros padres para tratar de traer paz a nuestro matrimonio.<\/p>\n\n\n\n<p>My parents advised me to pack all my belongings and leave him, but their advice landed on deaf ears. I was not willing to come back home to be a burden to them, especially considering the fact that I was the one supporting them. I sought intervention from my pastor, who lectured me to stand my ground and do my best to save my marriage.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre quise salvaguardar mi matrimonio a toda costa, as\u00ed que decid\u00ed quedarme con \u00e9l. Siempre esper\u00e9 que las cosas mejoraran, pero cada d\u00eda que pasaba la situaci\u00f3n empeoraba. No hizo caso de los consejos de nadie.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><h2>Una decisi\u00f3n que lo cambi\u00f3 todo<\/h2><\/h2>\n\n\n\n<p>En este punto, quer\u00eda un hijo por cualquier medio; era la \u00fanica forma en que pod\u00eda salvar mi matrimonio. Mi desesperaci\u00f3n y ese anhelo abrumador me hicieron extraviar. Pero lo hice a prop\u00f3sito para salvar mi matrimonio.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegu\u00e9 a un acuerdo con un viejo amigo; acept\u00f3 tener una aventura de una noche con el objetivo de embarazarme. Me encontr\u00e9 con mi amigo y buscamos alojamiento en el pueblo de Machakos porque no quer\u00eda llevarlo a mi cama matrimonial.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de pasar la noche con \u00e9l, regres\u00e9 a mi casa en Masii a la ma\u00f1ana siguiente, 23 de julio de 2016. Hab\u00eda estado viviendo sola all\u00ed, ya que mi esposo se hab\u00eda ido tres meses antes.<\/p>\n\n\n\n<p>Menos de una hora despu\u00e9s de mi llegada, mi esposo entr\u00f3 furioso con un machete. Recuerdo que me dijo, \u00abhoy es tu \u00faltimo d\u00eda\u00bb antes de empezar a cortarme con el arma. Me cort\u00f3 las dos manos y tambi\u00e9n me dej\u00f3 heridas graves en la cara. El dolor fue inimaginable.<\/p>\n\n\n\n<p>Por suerte, mis vecinos me escucharon gritar y llamaron a la polic\u00eda, que lleg\u00f3 demasiado tarde. Me encontraron en un charco de sangre con una mano cortada en el suelo. Mi otra mano estaba casi desprendida y no pod\u00eda salvarse. Se las arreglaron para llevarme al hospital PCEA Kikuyu.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del ataque, supe que mi esposo les hab\u00eda pedido a mis vecinos que me espiaran. Ellos fueron los que le contaron de mi viaje a Machakos con el padre del beb\u00e9 el d\u00eda en que concib\u00ed a mi futuro hijo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><h2>Recuper\u00e1ndome de un ataque salvaje<\/h2><\/h2>\n\n\n\n<p>El gobierno me dio un sueldo mensual por un a\u00f1o y transporte gratuito al hospital. Tambi\u00e9n me acompa\u00f1aron activistas, fundaciones sin fines de lucro y parlamentarios; algunos me ayudaron a acceder a las pr\u00f3tesis, otros me proporcionaron transporte a la terapia y otros me construyeron una casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio, el dolor y la ira llenaron mi coraz\u00f3n al verlo deambular libremente, ya que la corte le hab\u00eda otorgado una fianza de $ 2,000. Sin embargo, me alegro ahora de que al menos se hizo justicia. No creo que pueda perdonarle jam\u00e1s lo que ha hecho; Ahora dependo de los dem\u00e1s para literalmente todo.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 que muchos dir\u00e1n que estuvo mal salir de mi lecho matrimonial. S\u00e9 que la gente me juzgar\u00e1 con dureza por ello, pero estaba desesperada. El hecho de que est\u00e9 viva hoy y que sea madre ahora es el rayo de luz en medio de todo el dolor y la tristeza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mis vecinos me escucharon gritar y llamaron a la polic\u00eda. Me encontraron en un charco de sangre con una mano cortada en el suelo. 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